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martes, 10 de septiembre de 2013

Una nueva etapa.

Ya va siendo hora de desempolvar este viejo blog mío en el que tantas horas he invertido exponiendo mi pensar y mi sentir.

Vuelve el mes de septiembre, y han cambiado tantas cosas... Ha sido un verano extraño, que se ha marchado sin apenas percatarme de ello. Buenos momentos, malos momentos, algunas decepciones y bastantes alegrías.

El tiempo y las experiencias, sin importar su carácter positivo o negativo, te hacen crecer como persona, y no he perdido la ocasión de seguir haciéndolo.

Vivir "sólo" te da mucho tiempo para pensar y para reflexionar, y si hay algo en claro que he podido sacar, es que cuando algo no sale natural, no debe forzarse. Aunque duela, aunque la abnegación te carcoma por dentro, es preferible a estrellarse una y otra vez contra un muro sencillamente inexpugnable. La vida es demasiado corta, y no la valoramos tanto como deberíamos.

Se te escapó ese tren... ¿y qué más da? ¿Merece la pena correr detrás de uno que no podrás alcanzar jamás, o esperamos a que llegue el próximo? Porque está claro: siempre llegarán más. Algunos no tendrán mucho que recorrer ni mucho paisaje que mostrar, pero puede que en algún lugar, esté esperando ese que te lleve al mejor de los destinos posibles: la felicidad.

Empieza una nueva etapa en mi vida. Una nueva vida tal vez, en muchos sentidos, y aquí seguiré esperando, creciendo como persona cada día y aprendiendo de los miles de errores que cometa cada día.

Y esta es mi reflexión: no perdáis el tiempo inútilmente. Muchas gracias.

sábado, 5 de febrero de 2011

Waiting For A Train.

Esperas delante de la estación del destino durante mucho tiempo, sin saber que tren escoger.

Unos, te ofrecen nuevas oportunidades, experiencias bonitas, sin embargo, algún tipo de intuición te dice que no será viable, el pasajero es demasiado exigente, y las diferencias, demasiado grandes quizás.

Otros, ofrecen algo ya conocido, experiencias ya conocidas, añoradas en cierto punto, sin embargo, hacerse con un billete es tremendamente complicado, e incluso uno no está seguro del sacrificio, cuando otros trenes ofrecen opciones más sencillas, si merece la pena, ¿o tal vez si?

No todos estos trenes reportan un viaje de experiencias aciagas, de algunos se recuerdan momentos maravillosos, grabados con cariño en la memoria.

La tercera opción, seguir esperando, a la estación del destino, siempre llegan trenes nuevos, ofertas distintas, quizá en uno de ellos encuentre el viaje perfecto, un viaje donde quizá podría ser feliz..

Pero todo esto sólo son conjeturas, puesto que solamente una comprobación empírica determinará si realmente ando equivocado o no.

Lo único que pretendo, es que cuando llegue ese tren definitivo, no tenga necesidad de bajarme, nunca más, sea cual sea, disfrutar de un viaje inolvidable, y quizás, no sea el pasajero quien haya la oportunidad. ^^

De momento, a seguir esperando, y que sea lo que Dios quiera.