Cada día que pasa, tengo más claro que solamente se pueden hacer dos cosas con el pasado. O extirparlo de raíz de tu mente y echarlo a las brasas, o bien renovarlo, y mejorarlo.
Esa sensación de estar encadenado a hechos que ya sucedieron hace tanto, esa sensación que te obliga a actuar de una determinada manera, casi siempre equivocada y opuesta a tus intereses y por lo que siempre terminas quedando como un payaso patético o como el malvado bastardo de la típica película de turno.
Ya está bien.
El mundo es un desastre, pero uno no debe inculparse por todo lo que sucede, sino aceptarlo, y quedarse con lo mejor, puesto que no todo está bajo tu control, de hecho, nada lo está si somos realistas. Un día estás en el momento más espléndido de tu vida y puede que la muerte te espere al cruzar la esquina, ¿y a quién le importa? El final siempre nos alcanza a todos, lo importante es si has sabido aprovechar tu tiempo.
Siempre he querido conservar lo mejor del pasado, intentando obviar lo negativo, las cosas que realmente pesan en el espíritu, pero me parece que se acabó. No es posible lo uno sin lo otro, y no depende de mi.
This is the end, my only friend, decía Jim Morrison.
Este es el final, querido pasado, que tantas veces has sembrado de dudas mi mente y mi corazón. No marchitarás este espíritu solitario ni una sola vez más.
Dado que el tiempo se nos agota, y que nunca se sabe cuando puede llegar ese final, solo queda intentar la cosa más difícil de este mundo:
Ser feliz.
Mostrando entradas con la etiqueta el final. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el final. Mostrar todas las entradas
miércoles, 27 de julio de 2011
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
