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martes, 8 de enero de 2013

Comienzo prometedor.

Solamente han pasado 8 días desde que ha llegado 2013, y hay algo que realmente ha cambiado desde entonces. No sé si será que finalmente he cambiado mi actitud, mi forma de ver las cosas, o que los hados han decido verter más luz sobre la senda que camino, pero siento que nada puede ir mal.

Comparativamente con el año pasado, donde todo era pura incertidumbre y malos pesares, este se presenta como una gran oportunidad. Tal vez, 2012 fuera un año extraño, cargado de buenos y malos momentos. Fue un año tormentoso; una noche sin luna ni estrellas en las que orientarse, ni lugar dónde refugiarse. Mi barco avanzó dando tumbos entre una tempestad que parecía interminable.

Brilla el sol con intensidad, iluminando todos los rincones. Siempre he creído que la prudencia no debe perderse...¿pero por qué no dejarse llevar y creer que todo saldrá bien?

Tal vez, hasta puede que empiece a llegar al sol hasta ese rincón apartado donde un corazón año el brillo de la esperanza y del futuro. =)

viernes, 4 de enero de 2013

Año nuevo, vida nueva.

Suena a tópico, pero no lo es tanto. A fin de cuentas es así, aunque para muchos realmente sean palabras vacías.

Es como quien pretende hacer dieta y siempre reitera su intención cada semana diciendo: "el lunes empiezo".

Este 2013 ofrece una buena oportunidad para hacer dieta, pero no en cuanto alimentos, sino de situaciones inútiles y lascivas para el estado de ánimo de uno mismo. ¿Qué sentido tiene enfadarse o mosquearse por cosas que no tiene arreglo? Perder energías en chorradas no merece la pena, y precisamente es una de las principales metas que me he trazado este 2013: vivir tranquilamente y ser lo más feliz posible ahorrándome situaciones adversas.

A veces lo mejor es no hacer nada; permanecer al margen de situaciones de estrés que nos restan felicidad. La fina línea entre la indiferencia total y actuar cuando se debe es difícil de trazar, aunque no soy ni seré el último que piensa que librando sólo las batallas justas y necesarias, se pueden ganar las guerras, o dicho en otras palabras: nervios, los justos.

Trabajar, si, afrontar responsabilidades, si, pero con calma. Bastante corta es ya la vida como para desperdiciarla en nimiedades.