Mostrando entradas con la etiqueta destino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta destino. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de junio de 2011

El destino si existe.

Es cuando te suceden ciertas cosas cuando comprendes que el destino, realmente existe, y que no es posible atribuirle al azar que las cosas sucedan de un modo u otro, siempre hay un factor decisivo, algo escapa de la mera probabilidad.

Entiendo cuando se cuestiona este argumento, en base a que toda decisión tomada, produce con posterioridad un resultado, positivo o negativo, sin embargo, al acostumbrarse a marchar contra la corriente, y a salir contra todo pronóstico airoso, no se puede atribuir a una mera racha de suerte.

A lo largo de la historia han sucedido pequeños detalles, casi ínfimos, que han decidido como se desarrollarían los acontecimientos. ¿Quién hubiera dicho que Alejandro Magno, tras conquistar el mundo conocido y volver a casa moriría enfermo con 32 años? ¿El destino? Si, no cabe duda.

Los pequeños detalles marcan las diferencias, siempre me ha parecido así en todos los aspectos de la vida. A veces decidir no acostarte a las 00:00 y esperar un rato más, puede llegar a evitar estar durmiendo y que un mueble de gran peso se desplome sobre ti.

¿Casualidad? No.

Lo que tengo claro es que hay algo que distribuye la diferencia, llámese destino, Dios o la Fortuna, y es que son un factor esencial a considerar. Siempre he tenido tendencias metafisicas, pero sin duda cuando te suceden ciertas cosas, lo que haces es reafirmarlas.

domingo, 10 de abril de 2011

No es sólo una cuestión de suerte.

Es en ese preciso momento cuando te das cuenta de que no todo es casualidad, de que no todo se basa en la aleatoriedad ni en el azar. Al principio, no eres consciente del alcance de lo sucedido, y te limitas a creer que se trata de suerte y solamente eso, pero no lo es, es imposible, al final la suerte siempre cambia de dirección, o eso se dice, sin embargo, cuando siempre aparece en los momentos decisivos de tu vida para colocarte dentro de éxito y fuera del desastre, uno duda de que esa diferencia sea establecida por algo tan indistinto y a la vez tan inapelable como lo son los hechos aleatorios. Anoche me di cuenta de que no es sólo cuestión de suerte, hay algo más que marca las diferencias, a favor o en contra, y esto último si depende de nosotros mismos, de nuestras decisiones y de nuestras acciones. Mientras tanto, seguiré intentado ganarme ese favor cada día. Al final los actos, siempre son correspondidos, para bien o para mal.