Tras una intensa Semana Santa, es hora de volver a la rutina habitual, pero a diferencia de otras ocasiones, las cosas ahora son mucho más complicadas.
Se avecinan cambios. Eso ya no es una novedad, es algo que llevo sintiendo desde hace algún tiempo, y pronto, de la forma más repentina, llegarán.
Dicen que no hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba. Parece que así será en muchos aspectos.
La música, gestión económica, las relaciones personales, y en otros campos las cosas están cambiando de forma acelerada, y casi seguro sin punto de retorno al que agarrarse esta vez.
Es hora de enderezar el timón, y mostrar fortaleza de carácter, para capear un temporal sin precedentes.
Toca poner las cosas en su sitio.
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lunes, 9 de abril de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Aceptar, pensar y actuar.
Dicen que en estos últimos años, la tasa de suicidios en España ha aumentado de forma considerable, debido como es evidente a los despidos, problemas para llegar a fin de mes, y otros derivados de la crisis que todos conocemos.
Nunca he entendido el suicidio. Cada uno es libre de elegir lo que hace con su vida, pero los que lo hacen por escapar de sus responsabilidades de la forma más sencilla no tienen mi consideración. No han sido fuertes para enfrentarse a la realidad. Solo entiendo esta salida en dos casos: en el ámbito castrense, cuando es por un bien mayor y no queda ninguna opción mas, y cuando se trata de una enfermad incurable, para evitar sufrimientos innecesarios.
Claro que, tampoco podría decir que yo este al límite que otras personas han llegado a estar. No obstante, cada uno tiene su propia guerra que librar y una batalla que ganar cada día, aunque las apariencias digan que si o que no.
Mi reflexión de hoy viene condicionada por lo siguiente: ¿nos sirve de algo quejarnos o autocompadecernos? Mi respuesta es no. Negar las responsabilidades y achacarlas a la mala suerte es una forma fácil de convencernos de no ser culpables de nuestro infortunio. Por supuesto que existen factores aleatorios, pero quien gimotea en lugar de pensar y rebanarse los sesos pensando en la forma de solucionar sus problemas, siempre tendrá, y además, se le irán acumulando.
Lo mismo sucede como los que no aceptan los hechos. Los que hacen oídos sordos a la verdad de su situación son igualmente débiles. Es incluso peor, porque cuanto más tarden en aceptar que tienen un problema, peor será el daño en el momento de aceptarlo.
Y no se trata de ser un bloque de cemento, sin sentimientos, sino que debemos domarlos, porque por lo general solo contribuyen a tomar decisiones equivocadas, en todos los campos, desde el trabajo, hasta el amor. Tenerlos en cuenta, si, pero no dejar que te lleven a hacer algo sin hacer uso de la razón antes.
Cuando se te presenta una época dura, oscura, donde parece que nada va a salir bien, hay que tomar este camino: aceptar, pensar, y actuar. En ese orden, porque aquí cambiar el orden de los factores si que altera el producto final, de forma desastrosa.
Ese es mi consejo. Gracias por atenderme.
Nunca he entendido el suicidio. Cada uno es libre de elegir lo que hace con su vida, pero los que lo hacen por escapar de sus responsabilidades de la forma más sencilla no tienen mi consideración. No han sido fuertes para enfrentarse a la realidad. Solo entiendo esta salida en dos casos: en el ámbito castrense, cuando es por un bien mayor y no queda ninguna opción mas, y cuando se trata de una enfermad incurable, para evitar sufrimientos innecesarios.
Claro que, tampoco podría decir que yo este al límite que otras personas han llegado a estar. No obstante, cada uno tiene su propia guerra que librar y una batalla que ganar cada día, aunque las apariencias digan que si o que no.
Mi reflexión de hoy viene condicionada por lo siguiente: ¿nos sirve de algo quejarnos o autocompadecernos? Mi respuesta es no. Negar las responsabilidades y achacarlas a la mala suerte es una forma fácil de convencernos de no ser culpables de nuestro infortunio. Por supuesto que existen factores aleatorios, pero quien gimotea en lugar de pensar y rebanarse los sesos pensando en la forma de solucionar sus problemas, siempre tendrá, y además, se le irán acumulando.
Lo mismo sucede como los que no aceptan los hechos. Los que hacen oídos sordos a la verdad de su situación son igualmente débiles. Es incluso peor, porque cuanto más tarden en aceptar que tienen un problema, peor será el daño en el momento de aceptarlo.
Y no se trata de ser un bloque de cemento, sin sentimientos, sino que debemos domarlos, porque por lo general solo contribuyen a tomar decisiones equivocadas, en todos los campos, desde el trabajo, hasta el amor. Tenerlos en cuenta, si, pero no dejar que te lleven a hacer algo sin hacer uso de la razón antes.
Cuando se te presenta una época dura, oscura, donde parece que nada va a salir bien, hay que tomar este camino: aceptar, pensar, y actuar. En ese orden, porque aquí cambiar el orden de los factores si que altera el producto final, de forma desastrosa.
Ese es mi consejo. Gracias por atenderme.
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