No, no soy Mourinho. Aunque de hecho, si que me hago la misma pregunta.
Esta mañana, se ha celebrado espontáneamente un debate sobre el motivo que ha llevado a muchos alumnos del grupo de mañana a "escapar" hacia el grupo de tarde en la facultad de Derecho en el curso de tercero-cuarto.
A priori, es un hecho ilógico, dado que cambiarse de al turno de tarde implica salir tarde, llegar a la hora de comer, o justo después de comer...Mmm. Hay algo que no cuadra, ¿verdad?
Bueno, pues yo si que tengo un "porque"
Si la mayoría de los alumnos han escapado, no es precísamente por la comodidad del turno de tarde (que es nula) ni porque las asignaturas que se imparten en tercero y en cuarto sean complicadas.
El verdadero y único motivo por el que ha tenido lugar este triste fenómeno es por la desidia. Si, esa palabra que tanto me gusta emplear, pero no porque me guste, sino porque es algo demasiado común por desgracia, especialmente en esta Facultad.
Como comprenderán, no pienso hacer referencia por nombre ni apellidos, porque podría estar vulnerando su derecho al honor. Pero sencíllamente, no hace falta, porque todo el mundo los conoce.
¿Cómo podría ser de otra manera? Tanto estas personas que se han cambiado, o los que seguimos de mañana, lo sabemos bien. Sabemos que hay 4 jinetes del Apocalipsis (en cuarto se han sumado muchos más, la banda aumenta) que se han encargado de machacarnos.
"J", "F" ,"B", y "C" Uff. La banda invencible. Para no desarrollarme mucho, diré que se caracterizaba dicho grupo por mútiples habilidades.,
Que agradable, cuando te gritan en vez de hablarte, atravesando las paredes una voz chirriante que además, va penetrando en las pobres y desgraciadas mentes de otros alumnos en otras aulas. Mucha voz, mucha cháchara, explicación nula, y exigencia máxima en el examen. Bien.
Ah si, o leer un Código de Leyes con la manita en la boca que impide entender nada, dar mil vueltas y no llevar orden en tus explicaciones y luego ir a con la espada en mano y el cuchillo en la boca al examen, si señor. ¡Por favor, sálvame!
Que decir ya de los soberbios. Dicen que es el pecado original, de los pecados capitales. Y vaya que si lo es. Algunos lo ponen en práctica dando clase, suspirando, tratándote como a basura, mirándote por encima del hombro.
Y luego el ejemplo modélico: el que llega felízmente a clase, y se dedica a leer un libro. Diría que el menos malo, porque su efecto es adormecedor, y sin embargo, exigencia máxima en el examen, cuando lo único que ha hecho es leer un libro, venir a cobrar un sueldo extra y marcharte a tu despacho.
Creo que si que entiendo porque han escapado. ¡Lo que no me explico es que hago yo aquí todavía!
Mostrando entradas con la etiqueta desidia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desidia. Mostrar todas las entradas
jueves, 6 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Balance de cuatro años en Derecho. Crónica de un infortunio.
Esta mañana, he empezado a pensar en cuanto tiempo llevo aquí, en esta facultad, y me ha dado la impresión de que han pasado muchos años. Realmente, han sido tres, y ahora empezando el cuarto, sin embargo, da la impresión de haber sido diez.
Se me ha ocurrido hacer una breve crónica de mi viaje en esta licenciatura de Derecho impartida en la ULL, marcada por la desidia, la estupidez y la incompetencia.
Primer año: tras terminar la PAU, empezaba con muchas ganas la carrera por la que me había decidido. Ese año, me gustaron 3 de 4 asignaturas que se me presentaban, en especial Derecho romano e Historia del Derecho. Era un sueño hecho realidad, con horarios perfectos, clases amenas y entretenidas por lo general, y motivación alta. Ese año, fue sin duda, el mejor de la carrera.
Segundo año: tras sacar todo primero, empezó el segundo curso. Ya empezaba a darme cuenta de que aquí no todo iban a ser clases interesantes y buenos horarios. De asignaturas interesantes, pasamos a asignaturas obsoletas e inútiles, que eran (y son) impartidas por profesores pedantes y prepotentes, cuya forma de entender las clases se basan en exponer su ideología personal en cada explicacion. Me encontré con una asignatura difícil pero interesante como era Penal I, o Politico II y algunas que sobra mencionar. A grandes rasgos 2 de 5 asignaturas escapaban. El promedio iba en descenso. Las saqué todas, no sin pasar algún apuro.
Tercer año: este es el punto de inflexión, o si se quiere mirar, mi particular Stalingrado. Este año, me di cuenta que los rumores sobre la mediocridad, falta de modernindad y deficiencias de la carrera en esta facultad, eran completamente ciertos. Me encontré con una asignatura que me gustaba mucho, que era derecho Internacional Público. De resto, 0 patatero. No se salva ni una. Profesores cada vez más arrogantes, más amargados, más incompetentes, más exigentes, con menos vocación. En fin. 1 de 5, genial. Este año acabé con la moral destrozada. Saqué 2 de 5, patético, pero si se atiende al contexto, no es de extrañar. Empantanado en un asedio total, empecé a plantearme la idea de marcharme de aquí. Finalmente, decidí matricularme de nuevo.
Cuarto año, y en la actualidad. El panorama es tétrico. De 6 asignaturas que se imparten, escapan 2. El resto, con todo el respeto del mundo, basura. El grado de dificultad no ha cambiado, no son asignaturas más complicadas, sino profesores cada vez peores, cada vez con menos vocación, menos carisma, que plantean su clase leyendo un libro, faltándote el respeto, mostrando actitudes chulescas y cargadas de arrogancia y otros capaces de dormir a las ovejas.
Panorama nefasto. ¿Queda esperanza? Si. Sacar las asignaturas restantes de tercero, tratar de sacar todas y largarse. Ya es suficiente, no perderé un año más de mi vida amargado por profesores inútiles y a su vez, amargados, sin vocación, enchufados por políticos, gente que viene cobrar aquí un doble sueldo por la cara leyendo un libro sentado en su mesita o profesores que te faltan el respeto directamente y quedan impunes.
No era lo que me esperaba cuando empecé, en absoluto. Pensaba que la universidad sería divertida, práctica, donde podrías formarte con eficacia y terminar haciendo lo que te gusta realmente. Un lugar, donde los compañeros se apoyan unos a otros. ¡Ja! Ni por asomo. Ese es otro aspecto a mirar; competetividad sin sentido, envidias, críticas, mal rollo. Nada, sin duda, todas mis expectativas han sido, finalmente, simples utopías.
Mis agradecimientos a los profesores de Romano, Constitucional, Historia, Penal I, e Internacional, porque con ellos si que aprendí, estudié con gusto, y me atendía a clase. También a los compañeros que si me ha echado una mano cuando ha hecho falta y a los que también les he ayudado cuando he podido.
¿Por qué será que los alumnos del turno de mañana en su mayoría han huído al grupo de tarde dónde la tasa de aprobados es muchísimos mayor? Diría que es porque la docencia que se imparte por la tarde es de mayor calidad, más práctica y los profesores mejores y más comprensivos.
Hay que hacérselo mirar, amiguitos.
Ojo: este blog, no es una crítica, ni un insulto, a la generalidad de los profesores de esta facultad ni la de la ULL, solamente es una opinión personal sobre la actuación de algunos individuos a los que no mencionaré, pero que, dado que se permiten la libertad de juzgarte, insultarte, comportarse de forma altanera y prepotente, son susceptibles a ser criticados por sus actos, como cualquier otra persona, porque por mucho que algunos se lo crean, no están por encima de NADIE.
Se me ha ocurrido hacer una breve crónica de mi viaje en esta licenciatura de Derecho impartida en la ULL, marcada por la desidia, la estupidez y la incompetencia.
Primer año: tras terminar la PAU, empezaba con muchas ganas la carrera por la que me había decidido. Ese año, me gustaron 3 de 4 asignaturas que se me presentaban, en especial Derecho romano e Historia del Derecho. Era un sueño hecho realidad, con horarios perfectos, clases amenas y entretenidas por lo general, y motivación alta. Ese año, fue sin duda, el mejor de la carrera.
Segundo año: tras sacar todo primero, empezó el segundo curso. Ya empezaba a darme cuenta de que aquí no todo iban a ser clases interesantes y buenos horarios. De asignaturas interesantes, pasamos a asignaturas obsoletas e inútiles, que eran (y son) impartidas por profesores pedantes y prepotentes, cuya forma de entender las clases se basan en exponer su ideología personal en cada explicacion. Me encontré con una asignatura difícil pero interesante como era Penal I, o Politico II y algunas que sobra mencionar. A grandes rasgos 2 de 5 asignaturas escapaban. El promedio iba en descenso. Las saqué todas, no sin pasar algún apuro.
Tercer año: este es el punto de inflexión, o si se quiere mirar, mi particular Stalingrado. Este año, me di cuenta que los rumores sobre la mediocridad, falta de modernindad y deficiencias de la carrera en esta facultad, eran completamente ciertos. Me encontré con una asignatura que me gustaba mucho, que era derecho Internacional Público. De resto, 0 patatero. No se salva ni una. Profesores cada vez más arrogantes, más amargados, más incompetentes, más exigentes, con menos vocación. En fin. 1 de 5, genial. Este año acabé con la moral destrozada. Saqué 2 de 5, patético, pero si se atiende al contexto, no es de extrañar. Empantanado en un asedio total, empecé a plantearme la idea de marcharme de aquí. Finalmente, decidí matricularme de nuevo.
Cuarto año, y en la actualidad. El panorama es tétrico. De 6 asignaturas que se imparten, escapan 2. El resto, con todo el respeto del mundo, basura. El grado de dificultad no ha cambiado, no son asignaturas más complicadas, sino profesores cada vez peores, cada vez con menos vocación, menos carisma, que plantean su clase leyendo un libro, faltándote el respeto, mostrando actitudes chulescas y cargadas de arrogancia y otros capaces de dormir a las ovejas.
Panorama nefasto. ¿Queda esperanza? Si. Sacar las asignaturas restantes de tercero, tratar de sacar todas y largarse. Ya es suficiente, no perderé un año más de mi vida amargado por profesores inútiles y a su vez, amargados, sin vocación, enchufados por políticos, gente que viene cobrar aquí un doble sueldo por la cara leyendo un libro sentado en su mesita o profesores que te faltan el respeto directamente y quedan impunes.
No era lo que me esperaba cuando empecé, en absoluto. Pensaba que la universidad sería divertida, práctica, donde podrías formarte con eficacia y terminar haciendo lo que te gusta realmente. Un lugar, donde los compañeros se apoyan unos a otros. ¡Ja! Ni por asomo. Ese es otro aspecto a mirar; competetividad sin sentido, envidias, críticas, mal rollo. Nada, sin duda, todas mis expectativas han sido, finalmente, simples utopías.
Mis agradecimientos a los profesores de Romano, Constitucional, Historia, Penal I, e Internacional, porque con ellos si que aprendí, estudié con gusto, y me atendía a clase. También a los compañeros que si me ha echado una mano cuando ha hecho falta y a los que también les he ayudado cuando he podido.
¿Por qué será que los alumnos del turno de mañana en su mayoría han huído al grupo de tarde dónde la tasa de aprobados es muchísimos mayor? Diría que es porque la docencia que se imparte por la tarde es de mayor calidad, más práctica y los profesores mejores y más comprensivos.
Hay que hacérselo mirar, amiguitos.
Ojo: este blog, no es una crítica, ni un insulto, a la generalidad de los profesores de esta facultad ni la de la ULL, solamente es una opinión personal sobre la actuación de algunos individuos a los que no mencionaré, pero que, dado que se permiten la libertad de juzgarte, insultarte, comportarse de forma altanera y prepotente, son susceptibles a ser criticados por sus actos, como cualquier otra persona, porque por mucho que algunos se lo crean, no están por encima de NADIE.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
