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lunes, 3 de octubre de 2011

Balance de cuatro años en Derecho. Crónica de un infortunio.

Esta mañana, he empezado a pensar en cuanto tiempo llevo aquí, en esta facultad, y me ha dado la impresión de que han pasado muchos años. Realmente, han sido tres, y ahora empezando el cuarto, sin embargo, da la impresión de haber sido diez.

Se me ha ocurrido hacer una breve crónica de mi viaje en esta licenciatura de Derecho impartida en la ULL, marcada por la desidia, la estupidez y la incompetencia.

Primer año: tras terminar la PAU, empezaba con muchas ganas la carrera por la que me había decidido. Ese año, me gustaron 3 de 4 asignaturas que se me presentaban, en especial Derecho romano e Historia del Derecho. Era un sueño hecho realidad, con horarios perfectos, clases amenas y entretenidas por lo general, y motivación alta. Ese año, fue sin duda, el mejor de la carrera.

Segundo año: tras sacar todo primero, empezó el segundo curso. Ya empezaba a darme cuenta de que aquí no todo iban a ser clases interesantes y buenos horarios. De asignaturas interesantes, pasamos a asignaturas obsoletas e inútiles, que eran (y son) impartidas por profesores pedantes y prepotentes, cuya forma de entender las clases se basan en exponer su ideología personal en cada explicacion. Me encontré con una asignatura difícil pero interesante como era Penal I, o Politico II y algunas que sobra mencionar. A grandes rasgos 2 de 5 asignaturas escapaban. El promedio iba en descenso. Las saqué todas, no sin pasar algún apuro.

Tercer año: este es el punto de inflexión, o si se quiere mirar, mi particular Stalingrado. Este año, me di cuenta que los rumores sobre la mediocridad, falta de modernindad y deficiencias de la carrera en esta facultad, eran completamente ciertos. Me encontré con una asignatura que me gustaba mucho, que era derecho Internacional Público. De resto, 0 patatero. No se salva ni una. Profesores cada vez más arrogantes, más amargados, más incompetentes, más exigentes, con menos vocación. En fin. 1 de 5, genial. Este año acabé con la moral destrozada. Saqué 2 de 5, patético, pero si se atiende al contexto, no es de extrañar. Empantanado en un asedio total, empecé a plantearme la idea de marcharme de aquí. Finalmente, decidí matricularme de nuevo.

Cuarto año, y en la actualidad. El panorama es tétrico. De 6 asignaturas que se imparten, escapan 2. El resto, con todo el respeto del mundo, basura. El grado de dificultad no ha cambiado, no son asignaturas más complicadas, sino profesores cada vez peores, cada vez con menos vocación, menos carisma, que plantean su clase leyendo un libro, faltándote el respeto, mostrando actitudes chulescas y cargadas de arrogancia y otros capaces de dormir a las ovejas.

Panorama nefasto. ¿Queda esperanza? Si. Sacar las asignaturas restantes de tercero, tratar de sacar todas y largarse. Ya es suficiente, no perderé un año más de mi vida amargado por profesores inútiles y a su vez, amargados, sin vocación, enchufados por políticos, gente que viene cobrar aquí un doble sueldo por la cara leyendo un libro sentado en su mesita o profesores que te faltan el respeto directamente y quedan impunes.

No era lo que me esperaba cuando empecé, en absoluto. Pensaba que la universidad sería divertida, práctica, donde podrías formarte con eficacia y terminar haciendo lo que te gusta realmente. Un lugar, donde los compañeros se apoyan unos a otros. ¡Ja! Ni por asomo. Ese es otro aspecto a mirar; competetividad sin sentido, envidias, críticas, mal rollo. Nada, sin duda, todas mis expectativas han sido, finalmente, simples utopías.

Mis agradecimientos a los profesores de Romano, Constitucional, Historia, Penal I, e Internacional, porque con ellos si que aprendí, estudié con gusto, y me atendía a clase. También a los compañeros que si me ha echado una mano cuando ha hecho falta y a los que también les he ayudado cuando he podido.

¿Por qué será que los alumnos del turno de mañana en su mayoría han huído al grupo de tarde dónde la tasa de aprobados es muchísimos mayor? Diría que es porque la docencia que se imparte por la tarde es de mayor calidad, más práctica y los profesores mejores y más comprensivos.

Hay que hacérselo mirar, amiguitos.

Ojo: este blog, no es una crítica, ni un insulto, a la generalidad de los profesores de esta facultad ni la de la ULL, solamente es una opinión personal sobre la actuación de algunos individuos a los que no mencionaré, pero que, dado que se permiten la libertad de juzgarte, insultarte, comportarse de forma altanera y prepotente, son susceptibles a ser criticados por sus actos, como cualquier otra persona, porque por mucho que algunos se lo crean, no están por encima de NADIE.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Incompetencia suprema: ULL.

Para mi desgracia, no es la primera vez que tengo problemas con la gestión de servicios de esta Universidad de las peores valoradas del Estado (y además con toda la razón del mundo) Hoy he tenido otro nuevo capítulo.

Un día de mediados de agosto realicé la famosa automatrícula, la cual supone un mecanismo efectivo, en teoría para facilitar todo el trámite burocrático de matriculación para el nuevo curso. Bien, pues no solamente, tuve problemas en el proceso que tuve que repetir dos veces por error de la web, sino que además, debido a inexperiencia en esta forma de matriculación, y a la DESINFORMACIÓN, incluí por error tres asignaturas que todavía tengo convocatoria por usar, lo que aumentaba el importe de la matrícula a la cantidad de 1200 euros (gracias a Dios que es la Universidad Pública ¿no?) y si a eso le sumamos que nunca se me concedió una beca, ni tan siquiera una mísera beca para el transporte, pues ya se lo podrán imaginar. Desastre total.

No son tiempos fáciles para nadie.

Por si fuera poco, no pude guardar el comprobante de la carta de pago por un error informático, de modo que el problema es doble, carta de pago errónea, y sin comprobante.

¿Qué opciones había? Intentar contactar con el servicio de correo electrónico. Vale, lo hice. Al par de días me responden un correo remitiéndose a la página de preguntas frecuentes que no sirivió para nada (decía que se podía modificar las primeras 24 horas vía web, magnífico)
Tampoco había que incluir las asignaturas que tenía todavía convocatoria pendiente. (Que conste que nunca había hecho la automatrícula, de modo que no lo sabía, ni podía saberlo)

¿Por qué no me envías la carta de pago? ¿Por qué no respondes con claridad a preguntas concretas y exactas?

Llamo a la secretaría, primer número disponible que veo en la web, nada, no atiende nadie. Segundo intento, nada, lo mismo. ¿Esto es un servicio serio? ¿A ustedes les parece que una Universidad Pública tenga un nivel de incompetencia e ineptitud tan abismal que no puedan responderte correctamente un correo, o tengas que desplazarte hasta La Laguna (con el consiguiente gasto de gasolina, sobretodo para los que vivimos lejos) para solucionar el trámite, tras horas esperando y que te manden para otro día?

No es justo, yo no pago para que se burlen de mi en mis narices.

Quiero pensar que esto será solucionado, porque ya está bien, no soy el único que protesta contra la mala gestión de la Universidad de La Laguna (en especial la Facultad de Derecho) pero si de los pocos que materializa sus palabras así.

¡Cuidado navengantes, cuidado con las automatrículas engañosas y la enquistada burocracia de la Universidad pública española!