martes, 14 de mayo de 2013
Aquí no podemos hacerlo.
A día de hoy, mirar las noticias o la televisión en general, es casi siempre fuente de indignación, pena, y hasta vergüenza, especialmente para los oriundos de este país nuestro, que tan bajo ha caído en los últimos tiempos con la desazón e inutilidad de "clases" gobernantes corruptas.
Hablo de "clases", entendiendo que estos que nos gobiernan, que son en su mayoría individuos que consideran la política una forma de vida y no una forma de contribuir a mejorar la sociedad y lo que nos rodea, se consideran a sí mismos una clase superior, para la cual, la justicia ni las leyes funcionan de la misma manera que para los ciudadanos de a pie, como nosotros.
Poco puedo decir ya que no se haya visto de los últimos asuntos de actualidad como Bárcenas, Urdangarín, la Infanta, la decadencia de la monarquía, y la ruina de este país, traducida en el personaje de Rajoy, su gobierno de incompetentes e ineptos y la sumisión incondicional del mismo a las reglas neoliberales que desde su sillón "imperial" Angela Merkel dicta para toda Europa.
El gobierno de este señor que sale en una pantalla de plasma para evitar las preguntas de la prensa, cumple obedientemente las órdenes que recibe, y a su vez, aprovechando la mayoría absoluta, que en su "sabiduría" y como castigo al anterior ejecutivo socialista, el pueblo español les otorgó aquel 20 de noviembre de 2011, arrasan con los progresos sociales conseguidos por aquellos, otorgan amnistías fiscales para que otros puedan lavar su dinero impunemente, y alcanzan la insospechada e histórica cifra de 6.200.000 parados. Bien hecho Mariano.
Para una persona de mi edad, el panorama no podría ser más negro.
Esta mañana, coincidiendo con una canción que me gusta mucho de los Rodríguez se me ocurrió materializar esto que sentía, esta frustración ante una situación de la que nosotros los jóvenes no somos culpables por mucho que a algunos se les llene la boca predicando la falta de valores de las generaciones actuales. Visto el panorama ¿alguien duda de qué opciones quedan para nosotros?.
Aquí no podemos hacerlo, ni salir adelante, ni trabajar, y ya dentro de poco ni estudiar. Lo harán los que tengan la posibilidad económica o pertenezcan a la "clase alta", así como acudir a un hospital.
Sueño con que un día me despierto y veo un país diferente, donde el talento no tenga que huir y exiliarse ante el dominio impertérrito de los mediocres gobernantes que han hecho añicos todo lo bueno que trajo las energías renovadas de la democracia hace tantos años, que no han sido tantos en definitiva. Cuando abro los ojos, vuelvo a descubrir que los sueños, sueños son.
Así que como otros miles, soñaré con encontrar el futuro en un lugar donde el progreso sea posible y donde podamos dedicarnos a ejercer para aquello para lo que nos hemos preparado este tiempo.
Está más claro cada día, que aquí no podemos hacerlo.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Generaciones perdidas.
Casualmente mientras hacía zapping la otra noche, acabé en el canal de la MTV, viendo un programa del que había oído hablar, pero que no había visto hasta aquel entonces: Gandía Shore.
Si bien había visto algo de Jersey Shore (que no se queda atrás) no me imaginaba lo decadente que resultaría ser dicho programa. Al margen de que pueda ser gracioso, o de que los personajes actúen, es descorazonador el mensaje que transmite a las próximas generaciones.
En este nefasto contexto, donde la crisis ya ha traspasado la esfera económica, la televisión profundiza en la apatía que padecen los jóvenes con respecto al futuro. ¿Pero cómo iba a ser de otra manera?
La clase política desgastada, e inepta a la hora de convencer a la población y de tener credibilidad, son los primeros culpables de la situación, propiciando que la esperanza de salir adelante en este país sea cada día más complicado.
Me lamento por las personas que olvidan la belleza de un buen libro, por un programa basura, por las que no saben de la existencia del teatro, o sencillamente, por las que no tienen mayor interés de conocimiento que quién será el próximo/a tronista de mujeres y hombres y viceversa.
No hay nada de malo en salir, en pasarlo bien, en olvidar los problemas de la manera que cada uno crea, pero opino que no estaría de mas entender la importancia de poseer un mínimo de cultura, o en otras palabras: amueblar nuestra mente con algo más que Sálvame.
Como ya dije en su momento, parece que mi generación está ya perdida en este contexto horrible, pero...¿qué será de las demás?
En nuestra mano está no convertirnos en potenciales concursantes de GH+424786...
El futuro es nuestro. Mi consejo: no perdáis el tiempo; cualquier conocimiento te puede ser útil el día de mañana, y como alguien dijo alguna vez, el saber, no ocupa lugar.
Gracias.
martes, 13 de diciembre de 2011
No los cambiaría por nada.
Me quedé pensando sobre cuanto tiempo gastamos los seres humanos arrepintiéndonos de actos ya ocurridos hace mucho en nuestra vida, y pensando una y otra vez en ellos. ¿No es una auténtica pérdida de tiempo pensar en cosas que ya no puedes cambiar? Y es más...¿Para qué cambiarlas?
Supongo que para responder al porqué de los acontecimientos, cada uno tendrá una fórmula concreta, que responda con mayor exactitud, llámese karma, llámese destino, o azar. Lo realmente cierto, es que una vez que te ha ocurrido algo bueno o malo, para bien o para mal solamente puedes aceptarlo y sacar la lección para tratar de evitarlo en un futuro, pero creo que no sirve de nada en pensar "¿y si?" "tal vez...". Todo eso no nos sirve, no podemos cambiar lo que ya ha sucedido.
Dicho esto, y sobre la segunda cuestión, en lo que a mi respecta, no cambiaría ni un minuto de todos los malos y buenos que me han pasado. ¿Cómo es posible que digas eso? Muy sencillo...Sin esos hechos, seguramente sería una persona más débil, con menos experiencia, y con toda seguridad en algún momento del futuro, aprendería la misma lección con el doble de brusquedad, siendo más complicado superarla.
Cada una de nuestras experiencias, tanto buenas como malas, nos define, conforma nuestro ser, llena nuestros recuerdos con cicatrices de momentos duros, pero que has superado, y de imágenes maravillosas que sirven de inspiración para superar las pruebas del día a día. Esta forma de pensar no es común, puesto que (y es algo completamente comprensible) los seres humanos siempre nos obsesionamos recordando nuestros traumas sin extraer una enseñanza positiva que nos sirva de algo en el futuro, limitándonos a imaginar que sería de nuestras vidas si no nos hubiera pasado algo o si no hubieramos actuado de una forma determinada. Eso no sirve de nada. No se puede cambiar el pasado.
En mi humilde opinión, son los momentos buenos y malos los que conforman nuestra historia personal, y de nosotros depende darle la importancia que realmente tiene cada uno de ellos, pues la experiencia nos ayuda a evitar errores ya cometidos, los recuerdos te ayudan en los momentos duros, y con el tiempo, la combinación de ambos te encamina hacia la felicidad el día de mañana.
No cambiaría por nada todo lo vivido.
Feliz martes y trece! =)
