Solamente han pasado cuatro días desde que comenzó el año, y en el fondo de mi ser, se que todo ha cambiado.
Atrás han quedado los días de la pereza, la parsimonía y los tiempos en los que la angustia invadía mi mente con facilidad. En estos cuatro días, he hecho más cosas de las que no hubiera hecho en semanas del año pasado.
Realmente es un momento del que sentirse orgulloso. Poco a poco, las cosas han salido bien, y esta vez, los planes no se han ido a pique como ocurrió antaño, si bien es evidente que no todas las espectativas se verán cumplidas, de momento, las cosas marchan bien.
Sin duda, pienso que todo se debe a un cambio radical de actitud frente a los acontecimientos. Me gusta reiterarlo, porque lo considero de gran importancia, a fin de cuentas, todo el poder está en nuestra mente, que a su vez se traduce en nuestra voluntad. Si contamos con la motivación necesaria, nuestra voluntad será de hierro y conseguiremos lo que nos propongamos.
Tengo muchos objetivos en la cabeza, pero que pueden resumirse bien con los dedos de una mano. Progresar como músico, hasta conseguir un nivel excepcional, completar el curso académico con éxito, lograr la plaza de trabajo a través de las oposiciones, conseguir el estado físico que siempre quise, y finalmente, encontrar por fin a esa persona con la que compartir mi vida.
Ahora mismo, todos van en marcha y a buen ritmo, más que nunca. Estoy ante un momento en el que puedo permitirme ser optimista, incluso tanto como para pensar que los conseguiré todos antes de lo que hace tiempo llegué a pensar.
No hay duda de que habrá que esforzarse, y trabajar duro, sufrir, resistir, pero al final, la voluntad se impone ante la adversidad, el bien, sobre el mal, y después de todo, puede que por fin me sienta realizado.
O por lo menos hasta que sienta la necesidad de seguir expandiéndome y conquistando nuevos retos. Aunque de momento, los que hay, si que son auténticos retos.
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miércoles, 4 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
Nuevo año, nuevo capítulo.
Tras dejar atrás un año bastante extraño, damos paso a un nuevo capítulo más en esta historia. 2012.
Como no podía ser de otra manera, empiezo el año con una nueva entrada de estas de medianoche. La noche de fin de año no fue algo especialmente destacable, puesto que me topé con un ambiente inesperado, que se salvó por la compañía de un buen amigo, y sobretodo, por la actitud.
Sigo pensando que nuestra forma de pensar es lo más importante. La forma en que nos enfrentamos a los acontecimientos, tanto favorables como adversos. A veces nos puede dar la impresión de que se nos escapa el control de la situación, pero todo es mental. Si eres capaz de controlar tus emociones, y jugar bien tus cartas, puedes salir airoso de cualquier reto, de cualquier lucha.
El año pasado caí demasiadas veces en ese estado de impotencia, de pensar que por mucho que luchara, sería inútil, pero se acabó. Esta claro que no puedes ganar todas las batallas, pero si que se pueden elegir en cuales combatir. Esa es la clave.
Y aunque no consigas todo lo que esperabas, siempre tendrás el mañana. Un nuevo día, una nueva oportunidad.
De esta manera, al final, siempre tienes la opción de ganar, pero todo depende de la forma en que veas las cosas, y como te orientes en la realidad.
Como no podía ser de otra manera, empiezo el año con una nueva entrada de estas de medianoche. La noche de fin de año no fue algo especialmente destacable, puesto que me topé con un ambiente inesperado, que se salvó por la compañía de un buen amigo, y sobretodo, por la actitud.
Sigo pensando que nuestra forma de pensar es lo más importante. La forma en que nos enfrentamos a los acontecimientos, tanto favorables como adversos. A veces nos puede dar la impresión de que se nos escapa el control de la situación, pero todo es mental. Si eres capaz de controlar tus emociones, y jugar bien tus cartas, puedes salir airoso de cualquier reto, de cualquier lucha.
El año pasado caí demasiadas veces en ese estado de impotencia, de pensar que por mucho que luchara, sería inútil, pero se acabó. Esta claro que no puedes ganar todas las batallas, pero si que se pueden elegir en cuales combatir. Esa es la clave.
Y aunque no consigas todo lo que esperabas, siempre tendrás el mañana. Un nuevo día, una nueva oportunidad.
De esta manera, al final, siempre tienes la opción de ganar, pero todo depende de la forma en que veas las cosas, y como te orientes en la realidad.
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