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lunes, 14 de diciembre de 2015

For a better day.

No hay día en el que me despierte y no piense que las cosas van a salir bien. Puede que después el devenir de las horas cambie o haga mella en el ánimo de uno mismo, pero solamente es algo momentáneo.

¿La vida es una viaje en el que tenemos que pasarlo mal por la presión que nos metan otros, o por el sinsabor de los problemas? Para nada.

Bastante corta es la vida a la par que efímera como para desperdiciarla en cosas innecesarias. La vida es disfrutar, reir, dormir, el sexo, la comida, la fiesta, la amistad, y todas las cosas buenas que hay... No los problemas, a los que evidentemente tenemos que enfrentarnos, pero podemos elegir a los que queremos o no a veces. Y ahí está el meollo de la cuestión de la que trata esta entrada de mi blog.

Al final, uno responde de uno mismo y de sus decisiones. Ante todo, la vida está para compartirla con gente que te acepte como eres, que te respete, y que te valore. Eso sobre todo.

Por eso amigos y amigas, a disfrutar de nuestra vida, que después de todo, son dos días.

lunes, 8 de julio de 2013

Escapar, o no escapar.

"Cuando la noche se apagó, seguía sin entenderlo.

Durante muchos años había imaginado el transcurso de una vida sencilla en lugar donde nació. La felicidad basada en la sencillez junto a las personas importantes.

Pero como ya se sabe, los planes se deshacen como la arena entre nuestros dedos antes de lo que imaginamos.

Ahora, sólo deseaba escapar.

A medida que avanzaba hacia su hogar, menos sentía que estaba en el lugar apropiado. Tal vez la tortilla se hubiera dado la vuelta demasiadas veces.

No encontraba ese confort y esa calidez vital imaginadas en los tiempos en los que todavía ignoraba la naturaleza real del mundo. No encontraba con quien enfrentarse a sus temores. Alguien con quien escapar. O tal vez si. No había manera de saberlo en aquel momento.

Se detuvo frente a las proximidades de un puente que atravesaba lo que antaño era un pequeño riachuelo que se volvía caudaloso durante el invierno. Extrajo de su funda una veterana guitarra, se encaramó a la valla que evitaba una caída de altura considerable. Tocar le ayudaba a pensar.

Arrancó varios arpegios del instrumento mientras el amanecer se cernía sobre él. Aquel ser solitario se había aficionado a contemplar la salida del sol.

Había tomado una nueva decisión. No era un mal comienzo."

miércoles, 3 de julio de 2013

Aguardando el momento.

"Una fría brisa se filtraba a través de la ventana del salón principal del torreón. El miraba a los invitados sin prestar atención, pero en el fondo no dejaba de pensar en cuando llegaría el momento.

El rey se consideraba así mismo un hombre justo y ecuánime, que trataba de mantener el difícil equilibrio entre sus súbditos y aliados a cada momento. Sin embargo, pese a sus esfuerzos, sabía de buena mano que le deseaban el mal. Lo que más le molestaba era que no hallaba motivación alguna para ello.

En su mente la respuesta parecía cobrar forma: la envidia, o mejor dicho, una mezcla de envidia y admiración. Deseaban los logros conseguidos; tener el poder de decisión que tenía, así como sus éxitos. Intentaban arrebatarle incluso a sus ex-amantes en secreto, como si con ello estuvieran más cerca de su posición o de hacerle daño. Detestaban tener que estar al cobijo de su sombra para que pudieran sentirse importantes y tener opciones a conseguir otros privilegios.

No era un monarca estúpido o inocente. Sabía de historias de vasallos traidores que habían asesinado o usurpado el trono de sus señores. Algunos se atrevían a intentarlo hasta durante una cena. Ansiaban usurpar tronos que se habían ganado con trabajo y esfuerzo, no por herencia.

Tras su sonrisa sentado en la mesa, se ocultaba la rabia, la decepción, y el pesar por no entender de donde surgía aquella envidia absurda que con sus regalos y gestos había intentado convertir en una lealtad sincera.
"-¿Qué pensáis hacer ahora majestad? Siento no haberos avisado antes... Pensaba que no tendríais fe en mis palabras-, le preguntó su confidente. -Esperar el momento adecuado, y tener la seguridad de quienes me son leales. Después me ocuparé del resto. -.

Bajo su apariencia regia y pulcra, el monarca aguardaba el momento de corregir esas ofensas. La paciencia y el tiempo suelen dar buenos frutos... Y estaba seguro de que así sería."

jueves, 14 de febrero de 2013

Efímero.

El tiempo se precipita hacia delante de forma vertiginosa. Si antes no percibía con claridad el transcurso de los acontecimientos, ahora ya se da cuenta de lo absorto que ha estado, rodeado de nimiedades.

El tiempo se escabulle entre tus dedos, y cierta sensación de agobio se apodera de él cuando cree que ha desperdiciado lo mejor de su vida. Sus mejores años volatilizados en batallas inconclusas que parecen no terminar.

El tiempo se detiene. Tic-tac, tic-tac... Cae en la cuenta de que tal vez, no todo ha sido en vano. Tal vez, todo ese tiempo mal invertido sólo le lleva hacia la inexorable verdad que siempre supo pero nunca terminó aceptar.

Todo es efímero.

Un pensamiento fugaz y simple, pero pesado como una piedra. El mazazo le hace darse cuenta de que ahora más que nunca debe lanzarse a por todo lo que desea, sin más tapujos que los de su propia voluntad.

En lo efímero de la existencia y el tiempo, aprendió a vivir en el momento.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La fuerza de los argumentos.

¿Hasta dónde somos capaces de llegar en la defensa de nuestra propias tesis frente a las de los demás?

Se me ha ocurrido esta temática para tratar en la entrada de hoy. Y esa pregunta es la que debemos hacernos y reflexionar sobre su posible respuesta.

Cada uno mantiene sus propias posiciones. Y a grosso modo puede dividirse en dos grandes grupos de personas que optan por una postura u otra.

Están esas personas que pese a mantener una disputa, son capaces de intentar mantener una actitud abierta, para poder escuchar argumentos que no coincidan con los suyos. Cada día que pasa, este grupo se ve reducido en base a diversas circunstancias, tales como el choque continuado con personas intransigentes, y de mentalidad cuadriculada, de las que hablaremos más abajo. Es una pena que no abundasen más de estas personas, pero como ya explicaré, su escaso número tiene una razón objetiva.

Y luego, hay personas que no ceden nunca, ni un palmo de terreno, pues o bien tienen una fe ciega en sus propios argumentos, o bien su orgullo no les permite intentar conciliar posturas propias con las ajenas. Este tipo de personas suele ser de difícil trato en todos los campos, porque aquel que se considera así mismo portador de la verdad y la razón todo el tiempo, normalmente nunca suele tenerla objetivamente. De hecho, en este grupo podría destacar los que hablan sin saber, los que opinan de cualquier cosa sin conocimientos de los hechos, etc. Este grupo es el de los ignorantes cerrados, y para nuestra desgracia, mayoritario socialmente.

¿A dónde pretendo llegar con todo esto? Muy sencillo. A medida que el tiempo pasa, y en la actualidad, la situación económica no mejora, y las personas en general empiezan a padecer una especie de ansiedad que marca sus vidas, las posturas se radicalizan, tanto hacia un lado como al otro. De modo que, llámese de izquierdas o de derechas, el segundo grupo va adquiriendo cada vez más adeptos de ambos bandos, transformando a las personas en ignorantes y energúmenos.

El peligro de la ignorancia y la violencia combinadas, es algo obvio, pues solamente tenemos que echar la vista atrás hacia el pasado siglo, para darnos cuenta de lo que puede suceder, cuando en un contexto económico similar, un hombre sin escrúpulos pero con una buena oratoria, convenció a la mayoría ignorante de un país de que la culpa de sus problemas la tenían los pertenecientes a la religión judía. Y así señalar cosas que a priori suenan tan dispares como el Holocausto, o Las Cruzadas, tienen dos puntos de conexión: la ignorancia (sea fanatismo político o religioso) y la pobreza, que de por si, termina generando brotes de violencia cuando está descontrolada y en manos del primer elemento.

Nos acercamos peligrósamente al borde del precipicio, otra vez. ¿Volverá la razón y la cordura a la mente de la población? ¿O terminaremos volviendo a 1936?

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mil veces.

"Quizás otros acierten de entrada; lo que es yo, no acierto sino después de diez tentativas. Quizás otros acierten después de diez tentativas; yo, después de mil."

Como bien quiso decir con esta reflexión el pensador chino Confucio, lo que cuenta realmente no es el acierto, sino la voluntad de lograrlo, pese a fallar una y otra vez. Es lo que marca la diferencia, o como otros pensadores dijeron, la voluntad, mal o bien encaminada, lo que hace marchar al mundo.

Ratifico por experiencia propia las palabras de Confucio por experiencia empíricamente demostrada, pues conozco bien lo que significa fallar y levantarse una y otra vez, pero mi voluntad sigue firme, a veces puesta a prueba por las dudas, la pereza, o el conformismo.

Como todo en la vida, se requiere de una fuente de energía para alimentar nuestra voluntad, algo que nos permita seguir pese a fallar mil veces. ¿Cómo llamar a dicho poder? ¿Sueños? ¿Libertad? ¿Amor? Cualquiera de estas palabras serían válidas, y es probable que se quedasen cortas tratando de describir esa energía.

Lo que subyace debajo de nuestra voluntad, es nuestro propio espíritu, nuestra esencia, nuestro ser.

La vida nos pone a prueba, constantemente, y puede que pasen días y días si ver luz, asediado por una tediosa espera. Pero en esos momentos recuerdas el motivo por el que te muestras inpertérrito. Recuerdas una noche especial, y momentos únicos. Recuerdas tu sueño. Recuerdas lo que quieres.

Te sientes capaz de levantarte no mil, sino un millón de veces.

lunes, 30 de enero de 2012

En busca de la plenitud.

Continuando con esta buena racha que parece que ha comenzado, parece que mis pretensiones no están tan lejos como pensaba.

Claro está que cuando las cosas salen bien, uno no puede caer en el optimismo extremo y abandonar la prudencia, puesto que pueden venir mal dadas en algún momento. Sin embargo, también es momento de tranquilizarse, relajarse y disfrutar del momento, más que nunca.

Y más importante todavía, es hacer de una buena racha, algo normal, o habitual. En la búsqueda de la plenitud de nuestra vida, tratamos que todas las piezas brillen lo máximo posible, y que todo funcione con regularidad y eficacia.

A fin de cuentas, todo es cíclico: buenos momentos, malos, te mantienes, te caes, y vuelves a subir. Pero...¿Por qué no pensar que puede durar mucho más tiempo de lo que piensas? ¿Y si finalmente logras un equilibrio duradero que se mantenga todo lo que quieras? Nada es para siempre, eso dicen, pero si se fijan las bases apropiadas, así como un edificio bien construido puede aguantar siglos, lo mismo ocurre con el estado anímico y moral.

El problema, es que las buenas rachas, se alimentan de éxitos nada más, para que perduren. Es el carbón más caro y difícil de conseguir, porque esa peculiar llama que alimenta nuestra moral, requiere un esfuerzo sin parangón, prueba tras prueba.

Pese a todo, no dejo de pensar que llegará un momento en el que recapitulando, me de cuenta de que he logrado todo lo que quería, y poniendo la vista hacia mi espalda, pueda ser consciente de que todos y cada uno de los fracasos, éxitos, y esfuerzos hechos, no han sido en vano.

El camino hacia la plenitud del ser humano no es cosa de un día, pero si de mantenerte arriba en cada momento.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Nunca digas nunca jamás.

En estos días en los que se acaba el año y empiezas a meditar sobre lo positivo y negativo que ha acontecido, te das cuenta de que la vida da muchísimas vueltas inesperadas. Comparando mi situación al comenzar el año pasado, no imaginaba que iba a sentirme así.

No podía pensar que en un año aprendiera tanto sobre la vida, sobre las personas, sobre mi mismo.

Siendo coherentes con mis anteriores reflexiones, no me arrepiento de haberlo pasado mal, porque a fin de cuentas son experiencias que al final te sirven de lección para no repetirlas, o al menos, para intentar evitarlas. Por eso no rechazo los malos momentos, si bien me gustaría borrar unas cuantas partes.

¿Pero qué es lo bueno sin lo malo? ¿Qué es la vida sin la muerte? Siempre existe esa dualidad universal, que de una forma u otra aparece reflejada en cada aspecto de nuestra existencia.

En tan solamente dos meses, he cambiado, me considero una persona más completa, una persona con objetivos y metas claras, donde antes había confusión y miedo. Me he vuelto optimista y siempre dispuesto a intentar buscarle el lado positivo a las situaciones.

Me he llevado grandes decepciones también, en muchos aspectos. Esperé demasiado y al final no tuve casi nada, pero sin embargo, lo poco que algunos me dieron, lo guardé como oro en paño. E incluso, personas de las que no lo esperaba, tuvieron gestos que conmovieron mi fuerte carácter hasta emocionarme.

No podemos decir nunca, puesto que tal vez, al día siguiente, a la hora de decirlo, al minuto, o al segundo, nos daremos cuenta de que no todo es blanco y negro, sino que existen tonos grises, y lo que hoy parece un orgulloso gladiolo en esplendor, mañana solamente esté marchito, tan efímero y triste como su propia existencia, que pensaste sería eterna y placentera. Y sucede al contrario, cuando observas que una margarita que creías débil, dudosa, en la que debías esforzarte más, contínuamente en el filo del precipio del fracaso, brilla con mucho más fuerza que aquella que pensaste que brillaría para siempre.

Rectificar es de sabios suelen decir, y con gran razón, porque nada es inamovible, ni eterno, pero lo que realmente importa es saber aprovechar el tiempo que se nos ha dado, buscar la felicidad junto a la persona que queramos y vivir, intentando ser coherentes con nuestra mente y nuestro corazón.

Muchas gracias como siempre por leer este blog.

Un saludo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Dos ríos diferentes.

"Cuando nos olvidamos de lo demás y aceptamos lo que somos, nuestro potencial no conoce límites. El futuro está lleno de promesas y el presente de expectativas. Es cuando denegamos nuestros instintos y lo que somos realmente que empieza la incertidumbre. ¿Dónde nos lleva esta senda? ¿Cuándo terminarán los cambios? ¿Es esta transformación un don o una maldición?. Y la pregunta más importante para todos aquellos que temen al futuro. ¿Podemos cambiar lo que somos?"

Este pequeño texto me llamo la atención esta mañana, y pese a estar basado en la ficción, no deja de ser una verdad sorprendente. A menudo pensamos, o tenemos la sensación de que las cosas no han cambiado demasiado con el paso de los años, a veces te puede invadir cierta ansiedad al ver que el tiempo pasa y los cambios no son rotundos y totales. ¿Pero realmente es cierto?

Ahora que miro hacia atrás, y hago balance de estos dos últimos años, la transformación propia y del entorno es total, los sentimientos han cambiado, las emociones, la forma de entender la vida y de relacionarse con otros. Todo ha cambiado. Vivo en el mismo sitio, hago las mismas cosas, pero soy diferente.

Todo está en constante movimiento, y nunca podremos bañarnos dos veces en el mismo, es verdad. ¿Pero realmente se puede cambiar por voluntad propia la forma de ser? ¿No está prediseñada por los genes y por el contexto? Es una gran pregunta, de difícil solución, como todas las grandes dudas.

No temo al futuro, pese a conocer con claridad que quizás en el transcurso de una semana puedes cambiar de forma brusca, cuando algo en tu interior se modifica porque es necesario que así sea. Lo único que podemos hacer es seguir progresando a través del tiempo y del espacio, a través de nuestra entorno más próximo para que cada vez que nos sumergimos de nuevo en el río de la vida, todo haya cambiado para mejor.

martes, 26 de julio de 2011

Sensación de insomnio.

Es cuando sientes que el tiempo pasa despacio, demasiado despacio.

Sientes una losa de mármol en la frente y tu cabeza expresa su particular queja en forma de dolor.

A veces se te vienen a la memoria momentos de tu vida sin relación aparente.

Estás dormido, y estás despierto.

Eres la línea paralela que separa lo real de lo que no lo es.

Cuando no puedes más y tu cuerpo se rinde momentáneamente, recuerdos y presente se entremezclan, y aparece una especie de sensación de nostalgia por momentos que ya forman parte del pasado.

Es cuando añoras el comfort que permitía que tu mente no permaneciera despierta durante las noches, torturando tu cuerpo.

Con el tiempo, la sensación de nostalgia, da lugar a la resignación, y de esta, deriva la fuerza para continuar adelante, y la motivación para volver a encontrar la tranquilidad de tiempos pasados, pero en los que a diferencia de lo anteriormente vivido, por cada momento bueno no hay dos o tres malos.

Me pregunto porqué la mente no descansa...

¿Será la soledad, abrazada desde el nacimiento, y retomada una vez más? ¿O el recuerdo nostálgico de saber que podías haberlo hecho mejor y no lo hiciste?

Ya da igual.

jueves, 16 de junio de 2011

Todo ha cambiado.

Como es habitual, me gustaría hacer un breve comentario sobre que han significado para mi cumplir 21 años.

Creo que en comparación con hace dos años, e incluso en comparación con hace un año, el cambio ha sido tremendo.

Ya no me considero una persona fácilmente desbordable por los acontecimientos ni por la presión (no lo he sido nunca, pero si he sido propenso al pesimismo)

He avanzado en campos muy importantes para mi, como es la progresión en la música, o en campos de conocimiento. En otras palabras, me siento más formado que hace un año.

Físicamente también, necesitaba un cambio de actitud que se ha ido materializando, y puede que todavía no haya culminado pero está en camino.

En el campo de la relaciones también ha cambiado todo. He aprendido que la vida es muy breve, que todo puede acabarse en cualquier momento, en cualquier instante, y por ello, me centro en vivir y tratar de ser feliz día a día, porque el futuro es hoy, porque los planes al final, nunca salen tal y como quieres.

Como siempre, hago esta valoración con perspectiva de que en un futuro próximo, siga avanzando poco a poco y con la ayuda de las personas que están a me alrededor, que me apoyan cuando lo necesito, y trato de darles lo mejor de mi mismo.

Todo ha cambiado, esa es la conclusión, pero esta vez, hacia el lado correcto :)

Gracias a todos por cada uno de los buenos y malos momentos que hemos vivido.

lunes, 30 de mayo de 2011

Más allá de la Puerta de Orión.

Día tras día, pero todo sigue igual.

Te pierdes en pensamientos fantasiosos acerca de un futuro prometedor, o quizás sobre que hubiera sido de ti en otras circunstancias o en otra vida, en otro tiempo o en otra realidad.

Te preguntas como sería ver naves en llamas más allá de Orión, o como debería ser sentir las vibraciones de un estadio como Wembley, rebosando de miles de personas que esperan para escucharte.

Qué le vamos a hacer, los soñadores y los románticos poco tienen que hacer en realidades donde priman valores e ideales de salón, como si de simples modas se tratasen.

Bienaventurados aquellos que sean capaces de hacer realidad sus sueños y no marchita su espíritu en el intento.

Y mientras tanto, seguir intentando descubrir que hay más allá de las simplezas mundanas y de la tediosa e inverosimil rutina. Seguiré soñando, que algún día cruzo esa puerta, y lo que encuentro al otro lado, es lo que deseo realmente.

Será el momento en el que el círculo, se complete.

lunes, 18 de abril de 2011

¿Nacido para conformarse?

¿Por qué iba a conformarme con las migajas de la tarta pudiendo tener la mejor porción? El dilema se trasluce en muchísimos ámbitos, desde el cotidiano, del día a día e incluso al ámbito cultural, que es precísamente el problema que con tanto ahínco trato de denunciar siempre que puedo. ¿Y por qué darle tal importancia a una cuestión que en apariencia carece de importancia? Mientras exista una cierta seguridad en el día a día, y haya posibilidad de disfrutar de los pequeños placeres mundanos que permiten alegrarnos un poco más el día a día (y haya algo que llevarse a la boca) todos estamos conformes, dejamos que el mundo siga girando en el sentido que determinen los que realmente "manejan las cuerdas" como diría aquel magnífico actor que era Béla Lugosi. La pregunta siguiente sería bastante lógica. ¿Quién soy yo para juzgar la forma en la que ocurren los acontecimientos y la actitud de los demás? Reconozco, que no soy el adalid perfecto del progreso ni mucho menos de la perfección, pero la actitud es algo básico, algo que debes tener para no pertenecer a ese movimiento conformista que se ha apoderado de la gente en prácticamente todos los aspectos de la vida del ser humano. Quizás no se pueda observar a simple vista, pero si reflexionamos y hacemos balance, probablemente algo de lo que menciono aquí si concuerde. Yo no soy quien para juzgar lo que hagan los demás, ni nada similar, pero lo que tengo claro es que prefiero ser una persona con ambición a una persona conformista, es decir, ambición por mejorar, por no conformarme con las migajas que nos ofrecen los que ocupan las esferas altas del poder, ni tampoco conformarme con migajas o con las sobras que me ofrezcan en el día a día. No he nacido para conformarme con lo mínimo, siempre busco lo mejor que la vida pueda ofrecerme, siempre desde la más absoluta humildad, pero también desde la mayor autoestima.

martes, 8 de febrero de 2011

Caminos divergentes.

Todavía resuenan opiniones que se contraponen en una sala solitaria, pero llena de energía. Una tras otra, varios oradores, no se ponen de acuerdo sobre que camino escoger para afrontar la vida y la existencia. Cada uno exponía su opinión, de acuerdo a su manera de entender la cuestión.

El Escéptico afirmaba:
-Lo mejor será esperar y tener paciencia, ya aparecerá la senda correcta, todo es cuestión de tiempo...Y si tampoco apareciera ninguna, no me sorprendería, la experiencia nos ha dicho que las nuevas opciones son en su mayoría futuros fracasos. Lo mejor será continuar así, no nos arriesguemos a tener más problemas.-

El Hedonista lo contradecía:
-Debemos partir por un camino que se pueda transitar rápido y velozmente, de placer, de momentos intensos, de deseo y de satisfacción, donde realmente podamos ser nosotros mismos, ¿qué más da que sea un camino extraño y ambiguo? Lo que importa es disfrutar del presente, porque en la existencia, todo es efímero-

Y finalmente, el Romántico, se arriesgaba:
-Hay que buscar el camino que realmente deseamos, el que señala el corazón, aunque tengamos que sufrir penalidades, aunque haya que luchar, un camino que merezca la pena recorrer, porque el fin, justifica los medios, cuando en él, reside la posibilidad de ser feliz, de sentirnos reconfortados por la complitud de cruzar nuestro camino con el de otros-.

El Pensador, el líder de los cuatro oradores, únicamente los escuchaba, y aportó un elemento que ninguno había mencionado:

-De esas posibles opciones, solamente debe escogerse aquella que sea más adecuada objetivamente, aquella opción que resulte más conveniente a través de una reflexión profunda, de modo que sea la que sea, la decisión habrá de fundamentarse en hechos probados, no sólo en conjeturas.-

-¿Cómo había forma de decidir?- Preguntaron los otros tres.

-Muy fácil- Respondió. -Probemos cada uno de ellos y decidamos a razón de la experiencia-

lunes, 24 de mayo de 2010

"¿Sorprendido? No, ya nada me sorprende."

¿Nunca habeis tenido la sensación de que todo se hace cada vez más predecible con el paso del tiempo? ¿A veces no parece que todo es tan cíclico y monótono como un día gris sin final?

Poco a poco, todo, los días, las personas, las actividades, las noticias, todo en general, se hace repetitivo, pero sobretodo, las personas. Llega a un punto en el que las actitudes se hacen tan cíclicas que me canso de siempre lo mismo. Puede que eso tenga que ver con que me aburro muy rápido de casi todo en general (salvo excepciones) pero no sé, a veces preferiría que todo ocurriera de forma más espontánea, ¡que la gente me sorprendiera de vez en cuando! ¡No pido tanto por favor!

¿Escaparé de este aburrimiento que me persigue?

Parece que no, pero no la esperanza es lo último que se pierde.




P.D: Espero que no haya contribuido demasiado a aumentar el aburrimiento de quien pase por aquí jajaja.